Resumen: La criminalidad femenina siempre ha sido objeto de olvido, ya hablemos dentro de un nivel teórico o dentro de la práctica de las investigaciones científicas del campo de las ciencias penales. Considerada poco esencial e intranscendente, sus cifras de incidencia carecen de relevancia, por lo que no ha constituido por el momento un problema social claro. Pero, en las últimas décadas, esta tasa de delincuencia femenina ha ido creciendo, y las mujeres se han visto involucradas en una gran variabilidad de delitos. Delitos, muchos de ellos, ligados tradicionalmente con el género masculin por la violencia implícita que conlleva su ejecución, como es el caso de los asesinatos en serie.

El objetivo de este artículo es adentrarnos un poco en la conducta criminal de estas mujeres. Mujeres que, como bien refleja Marisa Grinstein en sus libros Mujeres Asesinas, “buscan liberarse, o que buscan venganza, o que, en su dolor, no saben qué buscan. Mujeres asesinas que se convierten en eso cuando se les agotan las alternativas. Mujeres que matan, casi siempre, a aquellos que aman o amaron”.

Palabras clave: criminología, mujeres, envenenadoras, viudas negras, asesinas seriales

Se dice que cuando una mujer llega a ser criminal, es peor que ningún hombre. No es cierto, lo que ocurre es que influye la impresión que nos dan, y como es peor la que produce una mujer que un hombre delincuente-criminal, apreciamos el grado de maldad por el horror que inspira.

Por lo general, la mujer infringe menos las leyes, no tan gravemente como el hombre, y reincide con menos frecuencia una vez que recupera la libertad.

¿A qué características hay que atender a la hora de clasificar a un asesino múltiple? ¿Es fácil hacerlo? ¿Dónde pueden trazarse las líneas que diferencien entre las distintas tipologías? ¿Para qué nos sirve clasificar a un homicida múltiple? Éstas son algunas de las cuestiones que trataré de abordar en las siguientes líneas. Pero antes de entrar en materia quiero aclarar que lo que a continuación expongo es un punto de vista y un razonamiento personal, lógicamente influido por la lectura de manuales y libros relacionados con la materia, que me han hecho llegar a unas conclusiones que pueden estar más o menos acertadas en función del pensamiento crítico de cada profesional.

“Soy francotirador y os mataré a todos para quedarme con ella”

El sábado 20 de octubre de 2012 en la pedanía albaceteña de “El Salobral”,aproximadamente a las siete y veinte de la tarde, Juan Carlos Alfaro apretó el gatillo de su pistola repetidas veces, en concreto cuatro, poniendo fin a la vida de Almudena, una joven de 13 años con la que poco tiempo atrás le había unido una relación sentimental llena de trabas. Entonces, en ese preciso momento, Almudena se convertía en la víctima número 38 de la violencia de género en lo que va de año.

Con la colaboración de Luis Borrás Roca

Hace un poco más de un año, publiqué un artículo titulado “Asesino y Caníbal: ¿podría ser peor?”. En dicho artículo explicaba los tipos de canibalismo y mencionaba a algunos de los más conocidos caníbales como Sagawa, Fish o Meiwes. Todos ellos cuentan con el dudoso honor de encontrarse en la lista de caníbales más famosos de la historia del crimen.

Issei Sagawa

Albert Fish

Armin Meywes

 

 

 

 

 

El FBI incluye en su página web una lista con los criminales más buscados por los servicios norteamericanos. En ellos se proporciona información relevante sobre los fugitivos, sus posibles paraderos y los detalles que pudieran ayudar a capturarlos, además de la recompensa en caso de colaborar en la captura de los mismos. Por la especial relevancia que han tomado en los últimos años, hay un apartado específico dedicado a los cibercriminales. En este artículo presentamos los que actualmente se encuentran en la lista. 

Algunos autores rechazan la validez y utilidad del concepto de ‘psicópata’. Gunn (1998) resume la postura más común entre aquéllos, y una que nos interesa especialmente, ya que pone de relieve las implicaciones que esta categoría tiene para el tratamiento.

¿Son los rasgos del psicópata fruto de un cálculo de costes beneficios según el ambiente social en el que se encuentra? ¿Se puede hablar, en un sentido contrapuesto, de un cúmulo de características fruto de una especial mutación genética? Parece difícil responder a ello, aunque razones hay para pensar en que ambos puntos de vista bien pueden explicar la existencia de personas que reúnan esta serie de rasgos que, según Hare, representan el 1% de la población mundial.
En un artículo de reciente publicación se sacaban a la palestra ambas perspectivas como uno de los retos que los profesionales de los diferentes ámbitos deberemos resolver en este siglo si queremos obtener mejores resultados a los conseguidos hasta ahora cuando se aborda la reintegración social del psicópata que ha cometido algún delito (Glenn, Kurzban,Raine,2011).

    El 22 de julio de 2011 será una fecha que jamás se olvidará en los anales del crimen. Ese día, Anders Breivik, un joven de 32 años de edad y natural de Noruega, asesinó a 77 personas en dos actos y dos escenarios bien diferenciados. Ocho murieron en el centro de Oslo, víctimas de una bomba, los 69 restantes a tiros en la isla de Utoya.

    Quién es realmente esta persona y por qué actuó a como lo hizo, se preguntan los miembros del juicio que se inició el pasado 16 de abril y que pretende esclarecer todas las circunstancias que rodean a la masacre. Hasta el momento la disquisición principal se ha centrado en intentar averiguar si el acusado está loco o no. El primer informe psiquiátrico aseguraba que Breivick no estaba en plena posesión de sus facultades mentales, mientras que el segundo informe afirmaba lo contrario.

“Madre mata a sus hijos por asfixia... Padre decapita a su hija de 18 meses con un cuchillo... Abuelo dispara con una  escopeta de caza a su hijo y nietos... Le da una paliza a su novia por salir  de casa en mini falda dejándola ciega... Marido asesta 72 puñaladas a su mujer embarazada”...

Todo esto son titulares de sucesos trágicos y que casi siempre relacionamos con la violencia de género y/o doméstica.

Nos empeñamos en mantener precauciones al salir a la calle, cuando cerramos la puerta con cerrojo, al no pasar por una calle poco transitada, mas nuestro enemigo potencial vive bajo el mismo techo. Es uno de nuestros familiares. Es nuestra pareja. Tu madre. Tu hijo. Tu novio...

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