A las profesoras Emilia Girón y Merecedes Soto

La clemencia es un acto discrecional del Ejecutivo que no atiende a razones científicas ni preventivas del delito. De las numerosas críticas que recibe hemos visto, por ejemplo, cómo en ocasiones es utilizada para despenalizar por la puerta de atrás a personalidades vinculadas con el Estado, por pertenecer o haber pertenecido a sus órganos o por tener relación cercana con los posicionados en el poder. Que el indulto nos sirva para llevar a la libertad a alguien que se la pueda merecer, en aras de apostar por su rehabilitación, no significa que solo podamos contar con esa fórmula discrecional. Es el sistema penitenciario, el que basándose en el estudio científico e individualizado que le hace al recluso, decide progresarle de grado e incluso llevarlo a la libertad condicional si procede. Para ello se debieran articular mecanismos para potenciar el paso a una excarcelación antes de lo previsto, si se dan las condiciones extraordinarias por las que se pudiera dar un indulto. No hay que olvidar que nuestro ordenamiento prevé que la Junta de Tratamiento, en determinadas circunstancias, pueda clasificar directamente al reo en tercer grado, con lo que se encontraría en semilibertad de manera muy rápida.

Desde el nacimiento de la Justicia Restaurativa y la puesta en marcha de las llamadas prácticas restaurativas han pasado algunas décadas. El ordenamiento jurídico español contempla una batería de medidas alternativas al cumplimiento de una pena en régimen de privación de libertad, aunque, en la práctica, la ejecución de estas medidas no siempre se lleve a cabo.

A principios de este mes escribí un artículo donde hacía mención al excelente documental “Ciutat Morta” y al problema endémico de las torturas policiales. Por aquél entonces el filme no tenía todavía demasiado eco, hasta que la proyección en Canal 33 y su intento de censura hicieron eclosionar lo sucedido en el caso. Al fin la proyección tenía el impacto que merecía, y obligaba a muchos de los que habían permanecido en silencio a tener que pronunciarse.

La leyenda, tradición o historia de los Reyes Magos. Podría precisarlo a un solo término pero estamos de acuerdo en que se basa en una mentira.

Una mentira bonita que nos infunde, llamémosle, ilusión: los niños hemos adorado y adoramos a los Reyes Magos, esos personajes místicos que, por ser eso, mágicos, parecen implícitamente gozar de presunción de veracidad. Y a la vez, una mentira que contiene una moral: debemos ser buenos niños y portarnos bien, así los Reyes Magos nos traerán regalos en Navidad.

A lo largo de los últimos días existe un boom mediático con operaciones policiales contra la corrupción y por el monográfico del Congreso de los Diputados sobre este tema. Los medios se hacen eco de múltiples tramas corruptas de nuestros políticos. Pero, ¿este efecto hará que podamos prevenir mejor estas conductas?, ¿nos olvidaremos de ello en unos días y todo seguirá igual?, ¿es posible prevenirlo?, ¿cómo me afecta cómo ciudadano?, ¿las medidas porpuestas por el gobierno serán efectivas?. Para contestar a estas preguntas se expondrá lo que empezamos a saber en Criminología sobre estos delitos, la opinión pública al respecto y las medidas preventivas a aplicar, desde un punto de vista de efectividad científica.

Navegar sin rumbo por el enorme (y en ocasiones peligroso) océano de Internet, puede llevarnos a encontrar monstruos de las profundidades. Seres que siempre has sabido que existían, y que incluso son adorados por algunas culturas, pero que cuando te los encuentras de frente se te estremece el cuerpo entero. Algunos dirán que es miedo a lo desconocido, que puede ser una magnífica criatura si la domesticamos a través de esas maravillosas técnicas del condicionamiento operante, que con un poco de amor puede llegar a ser tan servicial como un perro labrador después de 3 meses de instrucción en la Unidad canina de los Mossos d’Esquadra. Pero tratar con monstruos de las profundidades tiene un riesgo, te pueden comer. Como me decía mi padre cuando era bien niño, “quien juega con fuego, se acaba quemando”.

Os estaréis preguntando de qué cojones habla este chaval ahora, pensaréis que se me ha ido la olla o algo así; paciencia.

En los últimos días es noticia la ruptura de la disciplina de voto por parte de algunos diputados autonómicos del PSC, con ocasión de la moción soberanista  (póngale el nombre eufemístico que deseen) planteada en el Parlamento de Cataluña.

La siempre cuestionada disciplina de voto que obliga (supongo que más moral que jurídicamente) a votar lo que la mayoría “establecida” del partido acuerda, no siempre es objeto de un debate de fondo y generalmente su ruptura se cierra en falso, con una reprimenda pública o, en el mejor de los casos, con una pequeña sanción, pero el tiempo pasa, todo se olvida y todo queda como estaba.

Leemos estos días en los medios de comunicación que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha acordado suspender la ejecución de la condena impuesta  al exalcalde  de Torrevieja, condenado a tres años de prisión por delitos de falsedad y prevaricación en la adjudicación de contratos, en tanto el Gobierno resuelva la petición de indulto formulada.

Hasta ahí todo normal, pues es habitual que cuando las condenas son inferiores a cinco años de prisión los tribunales accedan a su suspensión en tanto se sustancian las peticiones de indulto.

Hola, mi nombre es…. bueno no importa, mi nombre es lo menos importante, no sólo porque haya dejado de interesar sino porque podría ser todos y cada uno de los nombres de aquellas mujeres que han dejado de existir, todas y cada una de esas mujeres que sufren, han sufrido y sufrirán en silencio y sin compasión el abuso, el maltrato y la humillación de sus parejas.

Las vacaciones son un periodo que permite coger distancia con el día a día y observar lo cotidiano sin la presión de las urgencias diarias.

Desde las playas de Vera uno puede ver, como en su momento hacía Zapatero I de España y último de Europa, lo que el país necesita, un cambio radical donde los actores actuales, que dicho sea de paso parecen gestionar con la patente de los responsables de la Sociedad General de Autores, dejen paso a nuevos protagonistas que no tengan nada que ocultar ni otra pretensión que pasar por la causa pública sin convertirla en asunto privado, ajeno a cualquier molesta intromisión incluida la del poder judicial, pues no en vano, como publica el día 10 el diario El Mundo ocupa el tercer lugar de las instituciones más corruptas de España, según el “prestigioso” Barómetro Global de Corrupción elaborado por Transparencia Internacional  (disculpen mi ignorancia pero ni idea de quien es esta institución). Quién es éste (el poder judicial) para enjuiciar la labor de sus superiores (en lo que a corrupción se refiere) que según el citado Barómetro son los partidos políticos y el parlamento.

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