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José Enrique Zaldívar José Enrique Zaldívar

Betaendorfinas y toro de lidia

   En febrero de 2007, los medios de prensa taurina se hicieron eco de una hipótesis lanzada por el entonces Director del Departamento de Fisiología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.

   Basándose en las respuestas del sistema neuroendocrino (nervioso y hormonal) del toro después de la lidia, estudiadas tras su muerte en el ruedo, este veterinario afirmó que estos animales habían producido durante la corrida grandes cantidades de unas sustancias que reciben el nombre de betaendorfinas. Gracias a esta alta producción de hormonas llegó a afirmar que el toro, durante la lidia, era capaz de neutralizar el dolor y el estrés al que estaba siendo sometido.

   Cuando se consulta en algunas páginas de internet y en libros de dudosa calidad científica, se encuentra que las betaendorfinas han sido calificadas como: “hormonas del placer” y “hormonas de la felicidad”. También se puede leer que estas hormonas neutralizan el dolor, que se descargan durante el orgasmo, y que nos hacen sentirnos muy bien cuando hemos hecho un ejercicio físico. Hay quienes les atribuyen esa sensación placentera que hace que la gente acuda al gimnasio, como si de una droga se tratase. De hecho las betaendorfinas tienen una estructura química similar a la del opio y por eso en el mundo de la ciencia se las conoce como opiáceos endógenos. De hecho son y han sido y son investigadas por el mundo científico para la fabricación de analgésicos por muchos laboratorios. También ocupan un importante espacio en las líneas de investigación de la medicina deportiva aeróbica y anaeróbica.

   Resulta por tanto hasta cierto punto “lógico”, que un profano en la materia pueda pensar que el toro de lidia siente placer y felicidad cuando se le está lidiando, es decir, cuando se le clavan puyas y banderillas, se le agota físicamente por medio del toreo de capote y muleta, se le clava el estoque, se le descabella (a veces) y se le apuntilla. He dicho profano, y no profesor y director de un Departamento de Fisiología en una facultad de veterinaria. He dicho… Pero las declaraciones del mencionado veterinario pueden ser leídas y escuchadas en múltiples foros y debemos reconocer que han tenido y aún tienen éxito en el mundo de algunos taurinos, a los que les reconforta pensar que estos animales no sufren tanto como se pueda pensar, aumentado así las mentiras o medias verdades que alimentan su argumentario.

   Yendo más lejos y como he apuntado anteriormente, es lógico pensar que si estas hormonas están relacionadas con la analgesia, y que si un organismo como el del toro de lidia, sometido a prácticas que le provocan esa desagradable sensación, las fabrica en grandes cantidades, será capaz de neutralizar la percepción dolorosa sin llegar a sentir placer y felicidad, cosa que lógicamente es bastante improbable o mejor dicho imposible.

   Después de cinco años de contrastar este tipo de informaciones, que pertenecen más a la “sabiduría popular” que a la científica, los veterinarios que formamos parte de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA) podemos afirmar, como hemos hecho en numerosos foros, que estas conclusiones carecen de fundamento y que son totalmente falsas.

   ¿Por qué son totalmente falsas y carentes de fundamento científico? Porque cómo vamos a explicar es de todo punto lógico y normal que el toro durante la lidia las produzca en grandes cantidades.

   Después de recabar miles de artículos científicos (publicados en revistas de primer nivel), sabemos que:

   -Estas hormonas, las betaendorfinas, NO se producen durante el orgasmo, así que, no podemos llamarlas hormonas del placer.

   -Sabemos que NO se producen cuando se realiza un ejercicio para el que el organismo que lo desarrolla está preparado, sino que se descargan cuando ese organismo sobrepasa los límites para el que está entrenado, es decir, cuando se empieza a sufrir físicamente. No podemos por tanto llamarlas hormonas de la felicidad.

   -Sabemos que SÍ tienen relación con el dolor, es decir, se producen cuando se padece una sensación dolorosa, pero sólo a nivel del sistema nervioso periférico. Sabemos por tanto que pueden paliar determinados tipos de dolor, pero no neutralizarlo, ya que actúan inhibiendo la producción de un mediador del mismo, la llamada sustancia P. A nivel del sistema nervioso central no tienen ningún tipo de acción sobre el dolor. Si fueran capaces de neutralizar el dolor: ¿para qué usamos los analgésicos? Si son capaces de neutralizar el dolor: ¿por qué hay muchos toros que cojean o claudican durante la lidia y se duelen en el tercio de banderillas o cuando reciben la estocada, el descabello o la puntilla?

   ¿Pero que más sabemos que explicaría de forma lógica y científica que el toro durante la lidia las descargue en grandes cantidades?

   -Sabemos que se producen en gran cantidad cuando un mamífero se encuentra en una situación de alto ESTRÉS (1). Es más, son marcadores del estrés en el mundo científico. Es evidente que la lidia estresa enormemente al toro, y no solo la lidia, sino todo lo que le ocurre antes de la misma: separación de la manada, salida de su medio natural, transporte, espera en la plaza, ambiente novedoso en el que se encuentra…Resulta por tanto “curioso” que se nos diga que la lidia estresa poco al toro en comparación con el transporte o la salida al ruedo. Digo “curioso” pero podría utilizar otro término que me abstendré de usar para no subir el tono de mi indignación.

   -Sabemos que se producen cuando se padece HAMBRE (2) Y SED (3). Los toros de lidia pueden perder en el transporte hasta 50 o más kilos de peso (solo en 100 km de recorrido), y hasta 5 kilos durante la lidia. Los toros de lidia no comen apenas desde que son embarcados en el camión de transporte y mueren en el ruedo. Si acaso, en algunas plazas, se les suministra un poco de paja. La lidia en sí provoca sed y deshidratación en el animal.

   -Sabemos, como hemos apuntado, que se producen cuando se realiza un ejercicio extenuante para el que no se está preparado, es decir cuando se produce lo que se conoce como AGOTAMIENTO FÍSICO (4). El toro es un herbívoro y como tal no tiene el fondo ni la preparación adecuada para aguantar físicamente la lidia. De hecho el toro, tras la lidia, padece numerosas LESIONES MUSCULARES (5), comprobadas en análisis post mortem, y “curiosamente” dichas lesiones se dan en los músculos relacionados con la locomoción, no en los heridos por los instrumentos cortantes y punzantes que se le clavan. De hecho las hormonas que nos sirven para cuantificar el sufrimiento de los músculos, la CPK, la LDH, la AST y el cortisol, están muy elevadas en estos animales tras su muerte en el ruedo. Los músculos de la locomoción de estos animales, cuando acaban la lidia, no tienen ácido láctico, pero sus tejidos y su sangre están cargados de lactato, y por tanto padecen lo que se conoce como ACIDOSIS METABÓLICA (6). ¿Saben ustedes que este estado de sufrimiento orgánico es una de las causas principales de que se descarguen betaendorfinas en los mamíferos? ¿Saben ustedes que este estado de acidosis es un marcador inequívoco de sufrimiento en los herbívoros rumiantes?

   -Sabemos que las betaendorfinas de descargan en grandes cantidades cuando hay una HEMORRAGIA (7) o pérdida de sangre. Por ejemplo (hay muchos más), en ratas de laboratorio a las que se provocó heridas sangrantes, estas hormonas aumentaron hasta cuarenta veces su valor normal por esta circunstancia. ¿Hay hemorragias en el toro durante la lidia? Sólo como consecuencia de la aplicación de las puyas (suerte de varas) un toro puede perder entre un 8 y un 18% de su volumen sanguíneo, a lo que habrá que sumar la que pierde por las banderillas, las estocadas, los descabellos y el uso de la puntilla.

   -Sabemos que estas hormonas se producen cuando hay falta de oxígeno en los tejidos y en la sangre, lo que se conoce como HIPOXIA (8). Todos los toros durante la lidia padecen esta situación: una evidente insuficiencia respiratoria que se traduce en altos índices de dióxido de carbono y un claro descenso de los niveles de oxígeno.

   -Sabemos que las betaendorfinas se producen cuando hay un aumento de glucosa en sangre, y todos los toros después de la lidia padecen HIPERGLUCEMIA (9) provocada por la enorme movilización de los depósitos de glucógeno que se produce como consecuencia de la gran cantidad de energía que necesitan consumir para intentar (he dicho intentar) adaptarse al castigo y al ejercicio al que se les somete.

   -Sabemos que la lidia provoca DOLOR (10) en el toro, y ya hemos dicho que la sensación dolorosa es un factor que provoca la descarga de estas hormonas. ¿Hay dudas de que las puyas, banderillas y el resto de utensilios que utilizan los toreros y sus subalternos causan dolor en estos animales? Imposible dudarlo. De hecho las mujeres cuyos partos fueron más dolorosos y estresantes fueron las que más altos niveles de betaendorfinas tenían. Y que no se me acuse de comparar a la especie humana con el toro de lidia, porque el profesor mencionado dijo: “el toro descarga durante la lidia 10 veces más betaendorfinas que la especie humana”. ¿Nos han lidiado alguna vez para sostener esta afirmación?

   -Sabemos que la INMUNOSUPRESIÓN (11), inherente a las situaciones de estrés y de sufrimiento, provoca la descarga de betaendorfinas, y sabemos que está presente en los toros que han sido lidiados y que mueren en el ruedo.

   -Sabemos que cuando se produce una HERIDA (12) o un TRAUMATISMO (13), el organismo de los mamíferos produce grandes cantidades de estas hormonas. ¿Hay heridas y traumatismos durante la lidia? Es evidente.

   -Y para concluir sabemos que cuando hay DESHIDRACIÓN (14) e HIPOVOLEMIA (15) (disminución del volumen sanguíneo circulante) los mamíferos producen grandes cantidades de betaendorfinas. Y nadie me podrá negar que los toros lidiados padecen estas dos situaciones.

   Y todo esto lo sabemos porque la CIENCIA (con mayúsculas) así lo dice tras numerosas investigaciones en el campo de la endocrinología.

   ¿Hay algo de extraño que estos animales, a los que se maltrata y tortura durante su lidia en las plazas de toros, produzcan grandes cantidades de betaendorfinas? ¿Les parece a ustedes que las razones por las que un ser vivo las produce son porque está sintiendo placer y/o felicidad? ¿No sería más lógico y científico explicar que las betaendorfinas se producen en casos de máximo sufrimiento orgánico, y que el organismo del toro las descarga como respuesta a esas terribles y desagradables sensaciones que está padeciendo, y ante las que de alguna manera está intentando (digo intentando) responder sin conseguirlo.

   Hay 15 causas identificadas por las que un mamífero produce betaendorfinas, y todas, absolutamente todas las padece el toro durante la lidia.

   Vean como sale un toro de lidia al ruedo y como lo abandona. ¿En qué le ayudaron las betaendorfinas?

 

 

   José Enrique Zaldívar.

   Presidente de AVATMA

   Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal. 

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