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10 cosas que puedes hacer para ayudar a la criminología. 3: Viva la independencia

Tras una pausa, volvemos a la carga con una nueva entrega de esta serie de ‘10 cosas que puedes hacer para ayudar a la Criminología’, y en este capítulo veremos otra más.

4. Recuerda que, en el fondo, estás solo ante el peligro: Bueno, vale, quizá eso sea exagerar, pero la realidad es que, por muchos compañeros criminólogos de los que te rodees, hay determinadas formas de actuar, decisiones que tomar, o retos a los que enfrentarte, en los que nadie va a poder ayudarte por mucho que quiera.

El simple hecho de pertenecer al gremio criminológico te convierte de por sí en alguien que va a tener que luchar para salir adelante profesionalmente, y a determinados niveles nadie va a poder hacer eso mejor que tú mismo, puesto que cada criminólogo tiene sus propias batallas que librar.

Me gusta imaginar esta situación como si el gremio entero se metiese en un autocar para ir de viaje, y en una de las paradas entrara una avispa; cada vez que se acerca a una ventanilla, su pasajero tiene que hacer lo posible por espantarla sin cabrearla demasiado, aun a sabiendas de que si lo consigue, el bicho se irá a molestar a otro compañero. Y ahora la pregunta del millón: si a ratos, todos estamos ocupados intentando sacar la avispa del autobús o echarla de nuestro sitio, e incluso hay gente que llega a colaborar para ello, ¿quién conduce?

Lo que quiero decir es que, además de tu batalla personal por salir adelante como criminólogo, hay que prestar atención a problemas más gordos, que pueden afectarnos a todos en un determinado momento; quizá no en el día a día, pero si delegamos ciertas tareas importantes a las “altas esferas”, y nos desentendemos pensando que con lo nuestro ya tenemos bastante, puede llegar un momento en que tengamos un problema de verdad como colectivo, uno que incluso nos dificulte aún más el hecho de librar esas batallitas personales del día a día.

Creo que todo criminólogo que quiera poner su granito de arena para ayudar a la Criminología debe ser lo suficientemente capaz de ver más allá de sus dificultades personales para poder ejercer (que no son pocas, es cierto), y ver también aquellas que parecen lejanas, pero que nos afectan, no solo individual sino también colectivamente.

Un ejemplo real y más concreto: mientras tú te esfuerzas en mejorar tu CV, ganar experiencia o emprender, puede estar gestándose un problema grave de competencias, como cuando el criminólogo como profesional quedó automáticamente excluido el Estatuto de la Víctima, lo cual significa que, por ahora, ninguno podremos ejercer en una Oficina de Atención a la Víctima con nuestro título en Criminología.

Seguramente te preguntarás qué puedes hacer tú para impedir eso, o qué tiene que ver eso contigo, que solo eres un independiente sin capacidad para operar por ti mismo ante problemáticas tan complejas… y es cierto; a veces como particulares no podemos hacer nada o podemos hacer muy poco por cambiar lo que sucede a nuestro alrededor, pero veamos otro ejemplo que facilitaría las cosas en este caso.

Imagina ahora que el autocar con todos los criminólogos llega a su destino, pero que no vamos de vacaciones, sino a atravesar una jungla. Bien, pues aunque todos sabemos cuál es el objetivo y que estamos acompañados, es muy probable que alguien se descuelgue del grupo porque se pierda, se quede atrás, etc. Y un criminólogo que no puede hacer nada por sí solo, es carne de cañón. Si no puedes orientarte o al menos sobrevivir hasta que alguien te encuentre, lo llevas crudo.

Es por eso que necesitamos convertirnos lo antes posible, desde el momento en que comenzamos nuestra andadura para intentar ejercer esta profesión, en criminólogos independientes, con autonomía, capaces de tomar decisiones cuando hay que tomarlas, y con capacidad para operar fuera de un grupo mayor cuando estamos solos.

No considero que haya conseguido grandes hazañas desde que decidí emprender, pero en el momento en que aparecen problemas más grandes que los que tengo como profesional independiente, me doy cuenta de que:

a) tengo la experiencia suficiente para ser capaz de adelantarme a algunos de ellos.

b) sé reaccionar casi siempre con cierta rapidez.

c) cada vez tengo una menor visión de túnel es decir, he ampliado miras para ver más allá de mis propios problemas.

¿Qué problemas graves pueden cruzarse en nuestro camino? Pues cosas como no tener idea de cómo funciona la legislación para con nuestra profesión, cosas como no saber que nuestra ciencia no está reconocida como área de conocimiento por el Ministerio de Educación, o cosas como no saber que en Hacienda uno no puede darse de alta como Criminólogo porque esa profesión no está contemplada.

Nos están pisando por todos lados y no nos estamos dando ni cuenta (bueno, hasta que vas a hacer algún trámite o te llega una noticia del BOE, y te quedas con cara de tonto).

No saber no es ningún crimen, faltaría más; pero el hecho de no tener la intención -aunque sea mínima-, de comprender cómo funcionan ciertas cosas, de esas que creemos que no van con nosotros, sí puede traernos problemas.

Puede parecer una pérdida de tiempo de primeras, pero saber de qué Organismos o Instituciones del Estado dependen ciertas decisiones, cómo se aprueban ciertas leyes que nos afectan, o a quién hay que dirigirse para luchar por nuestros derechos como profesionales, son puntos que estaría bien ir teniendo claros de ahora en adelante. Lo vamos a necesitar si queremos tener más Colegios Profesionales en otras Comunidades Autónomas (aparte de la Valenciana y Asturias), o si queremos que la Criminología sea un área de conocimiento reconocida, o incluso si no queremos que se repitan “ninguneos” como el del Estatuto de la Víctima.

Saber de todo eso es algo que por desgracia, se consigue en solitario, informándose, preguntando, estudiando, leyendo… y a más recursos tengamos como criminólogos independientes, más podremos aportar al colectivo. Ya no se trata de que todos juntos atravesamos una jungla, sino de que si alguien se pierde, no constituya un problema más para el resto del grupo, sino que podamos estar tranquilos pensando que se las va a arreglar muy bien solo.

Además de lo anterior, tengo que decir que aporta mucha seguridad personal el hecho de saber que, aunque estemos solos, no nos quedamos aislados o incomunicados, sino que sabemos dónde encontrar información, y sabemos un mínimo sobre qué podemos hacer para mejorar las cosas.

Si todos estamos mejor informados, ahora sí, en burocracia, vamos a poder hacer las cosas mejor y vamos a tener un grupo constituido por profesionales que puedan operar independientemente del grupo (la verdad es que así dicho suena fatal, como si fuésemos de una célula terrorista, pero la idea que quiero transmitir es algo así).

Voy a terminar con un ejemplo que seguro que os aclara un poco más las cosas que he expuesto, y es que hace unos meses, hice un intento (un poco burdo, por cierto, pero de los errores se aprende), para aportar un grano de arena al hecho de que Criminología no es un área de conocimiento reconocida por el Ministerio de Educación.

Me informé lo mejor que pude sobre qué podía hacer al respecto desde mi casa, como particular, y descubrí las famosas Quejas y Sugerencias que acepta toda Institución Pública. Se me ocurrió que si muchos criminólogos enviasen sugerencias para cambiar eso, lo mismo lo tenían en cuenta, así que me puse en marcha y conseguí recopilar treinta y tantas, que entregué en el Registro correspondiente.

¿Y qué ocurrió luego? Pues que no me quedé tranquila y seguí preguntando al Ministerio por el tema, hasta que por fin di con otra persona que me informó mejor, y me dijo que esas peticiones, deben hacerse a un organismo concreto del Ministerio de Educación, y que deben hacerlas, atención… ¡Los Departamentos de Criminología de las universidades!

De lo que se entera una… Vamos, que podría haber iniciado esto cuando aún era estudiante, de haberme informado más en su momento.

No es mucho, pero ahora sé algo más. Y a lo tonto, esto de cruzar tantos e-mails y llamadas al Ministerio, me doy cuenta de que he ganado una experiencia que antes no tenía, y que ahora podría poner en práctica con otros Ministerios o Instituciones si me hiciese falta.

Por lo tanto, vamos todos juntos a una guerra, pero si el batallón está formado por Rambos, va a ser mejor que si lo forman turistas que necesitan un guía.

Y por poner un punto final, sabed que ser independientes en vuestra forma de actuar, no tiene por qué perjudicar a un colectivo mayor, de hecho esto es algo más positivo que negativo, porque siempre y cuando tengamos cabeza, seamos responsables y cuidemos las formas, el puzzle estará formado por “mejores piezas”.

Personalmente considero un error el hecho de no animar a los criminólogos a estar más informados y mejor formados, y con esto último no me refiero solo a los conocimientos de la ciencia en sí, sino a estar preparado para enfrentarse a trámites, burocracia y gestiones que a ninguno nos enseñan en la carrera.

Ya lo dijo el político italiano Emilio Visconti: Independiente siempre, aislado nunca.

Modificado por última vez en Martes, 22 Noviembre 2016 13:59
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