No es la primera (ni será la última) vez que los estudiantes llegan al final de su aventura académica descubriendo que aquellos que debieron ser sus tutores y defensores, les dejan ignominiosamente en la estacada. La palabra criminología ha supuesto un terrible estigma para sus estudiosos a la hora de enfrentarse a la realidad laboral. Aun contando entre sus filas con verdaderos talentos, los responsables de su promoción en la esfera pública y privada han desaprovechado a todas esas personas que han hecho de esta disciplina su presente y su futuro.

Hay cosas que, se miren como se miren, no tienen razón alguna de ser. Todo viene a cuento de una noticia que ya me habían adelantado hace unas semanas, pero de la cual no se hizo eco hasta el pasado martes, a través de un comunicado emitido por la Asociación Catalana de Criminólogos en el que hacía pública la intención de la UB de crear una titulación de grado en seguridad que contaría con la colaboración del Instituto de Seguridad Pública de Cataluña. 

De entre los personajes más fascinante de los últimos siglos en Europa cabe destacar Grigori Efimovitch Rasputín (1869-1916), misterioso y carismático monje que, al ejercer una gran influencia sobre los últimos zares de Rusia (la dinastía Romanov), provocó el temor y el rechazo de algunos nobles, que decidieron acabar con su vida.

“Por nuestra ignorancia no sabemos las cosas necesarias; por el error las sabemos mal.”

Robert Burton.

La aseveración que indica el titulo del presente artículo, no se refiere a quienes son estudiosos de la ciencia criminológica en este país americano. En México no es arriesgado afirmar que existe una buena cantidad de Criminólogos muy reconocidos, no solamente a nivel nacional sino en el mundo entero. El problema real se encuentra en aquellas personas que ocupan los puestos estratégicos en materia de seguridad pública, prevención del delito, tratamiento clínico a delincuentes o de todas aquellas áreas que tienen que ver con la conducta antisocial, o bien con el crimen, el criminal y la criminalidad. En nuestro país, esas personas son quienes desconocen en la mayoría de los casos a la Criminología.

Es bien sabido que el criminólogo/a padece una maldición por partida doble a la hora de desarrollarse como profesional. Esa doble vertiente es, por una parte, la falta de información sobre sus habilidades, una falta de información cuya responsabilidad recae no sólo en los que ofertan los estudios de Criminología como estudios básicos y no complementarios, sino por sus mismos estudiantes y miembros. Normalmente, el pesimismo frente a un horizonte laboral desértico provoca un choque terrible en relación a (nuestras) expectativas y la realidad.

El término quididad fue utilizado en la filosofía escolástica medieval por Tomas de Aquino, asignándole la significación de esencia, de naturaleza. En esta misma tónica nos referiremos a quididad en la filosofía criminológica, como la esencia que constituye de manera integradora lo corpóreo y la psique del “ser-antisocial”, la cual puede ser mutable como efecto de acción directa de los accidentes.

Las anomalías de origen en la base material de la psique del hombre, predisponen su conducta hacia el rompimiento de las normas que rigen la vida en sociedad, además de la incidencia de factores diversos, inherentes a la volición o nolición en el ejercicio del libre albedrío, que constituye la quididad y los accidentes del desarrollo psíquico que producen al “ser-antisocial”.

Bin Laden. Quien murió (o mataron mejor dicho) hace un año, fue ni más ni menos que Osama Bin Laden. Así fue como se estrenó Criminología y Justicia como publicación web.
Recuerdo con bastante nitidez tanto los días previos al arranque como los posteriores. Dada la importancia y la implicación manifiesta de muchos colaboradores a apoyar con firmeza el proyecto, la responsabilidad personal que tenía sobre el éxito de CyJ me tenía, para que negarlo, bastante inquieto. Al fin y al cabo, la dirección del proyecto se trataba de una aventura completamente nueva para mí, por lo que en muchas ocasiones mis decisiones se han debido más al ensayo-error que a la experiencia. Afortunadamente, la experiencia aportada por otros colaboradores ha ayudado a redirigir cuando era necesario el camino de CyJ.

El conductismo es la escuela de pensamiento que sostiene que las conclusiones sobre el desarrollo humano deben basarse en observaciones controladas del comportamiento manifiesto en lugar de hacerlo en especulaciones sobre los motivos inconscientes u otros fenómenos inobservables. Éste en el área de la Criminología ha dado una explicación de la relación estímulo-reforzador-respuesta; por ejemplo, qué estimula al sujeto a responder con un acto antisocial; y ha servido de gran ayuda para detenernos a observar y describir los factores criminógenos (estímulos) que influyen, poder predecir las consecuencias (respuestas), también ha servido para conocer los resultados de los efectos del castigo en la conducta de los individuos (penalidades) y los modelos de prevención por medio de reforzadores positivos y negativos (Política Criminológica).

 

Primer índice de seguridad ciudadana de la  Universidad Camilo José Cela

Este año, después de meses de trabajo, el Departamento de Criminología de la Universidad Camilo José Cela,  a través del Proyecto de Investigación “Ángeles Custodios”,se honra en presentar el Primer índice de Seguridad Ciudadana con el que se quiere ayudar a empresas, personas, entidades, fuerzas políticas y ciudadanas  en general,  a la hora de determinar si España es más segura este año que el anterior, o  lo es menos, para que se tomen las decisiones pertinentes.

Según los indicadores, de una forma por primera vez científica e independiente, criminólogos profesionales analizan los datos de la criminalidad. Extraen consecuencias y proyectan sus indagaciones en cada uno de los apartados elegidos como futuros indicadores del índice queprecisa el establecimiento de  un AÑO CERO, que será  el presente, que a partir de ahora será el de referencia. También facilita la opinión de una serie de analistas contra la violencia de entre los líderes sociales.