¿Qué hay detrás de la corrupción?

Noviembre 18, 2015 5482
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¿Qué hay detrás de la corrupción? Fotografía de Paramecio Records

¿Qué convierte a un policía en corrupto?, me preguntaba un colega mientras charlábamos sobre los altos índices de corrupción e impunidad que reportó en 2014 la Secretaría de la Función Pública en México, y ante la complejidad de la pregunta hubo que hurgar en las intrincadas motivaciones de una persona para ser policía. Resultando que lo conveniente no era preguntar ¿qué convierte al policía en corrupto?, sino ¿por qué una persona es corrupta? Sabiendo que, como cualquier persona, el oficial de policía conforma su personalidad y conducta a través de la esfera bio-psico-social, y por tanto, debe ser estudiado desde la misma perspectiva holística.

Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2014, “México ocupó el lugar 103 de los 175 países evaluados y destaca por contar con la peor calificación de los 34 países que forman la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos”, en el caso específico de los policías, INEGI (2014) reporta que el 91.8 por ciento de los mexicanos afirman que dichas corporaciones armadas sufren serios problemas de corrupción, a esto se anexan los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública EMPIVE 2015, donde se estima que 73.2% de la población de 18 años y más, considera que vivir en su Estado es inseguro, es decir, casi nadie confía en la policía… casi nadie se siente seguro en el país.

Ante tales cifras es notoria la crisis de inseguridad que México enfrenta, y las explicaciones para dar luz a las causas de dicha inseguridad son primordiales en la ejecución seria de políticas criminológicas basadas en la realidad nacional. Información necesaria para comprender lo siguiente:

El fenómeno de la corrupción ha sufrido la naturalización de su existencia, y por lo tanto pareciera que tarde o temprano la sociedad entera será víctima del abuso de poder y la impunidad, sin embargo, trivializar estos hechos facilita el estado de anomía que se vive actualmente, motivo por el cual los esfuerzos emprendidos a nivel nacional para combatir este delito se quedan en la superficie o naufragan en el mar de la cotidianeidad y las malas prácticas. Esta anomia genera en el elemento policiaco un sentimiento de impunidad, lo hace creer que es invulnerable a la justicia y capaz de perpetuar su conducta durante años, incluso hasta el retiro (o la muerte) lo que exacerba rasgos patológicos preexistentes en su personalidad como la ambición desmedida o el egocentrismo social, por lo cual es imperativo atender primero al hombre y después al oficial de policía.

La Psicología reconoce en el hombre 2 tipos de motivaciones:

1. Motivación intrínseca: implica realizar ciertas acciones por interés propio sin necesidad de gratificación, es decir, por disfrute, como la curiosidad o necesidades elementales como alimentarse o dormir.

  • Motivación por auto exigencia: las personas considera una obligación llevar a cabo ciertas acciones.

2. Motivación extrínseca: Intervienen factores ajenos a la persona. “En la motivación extrínseca las recompensas, la obligación moral, social o legal son los propulsores de la persona para cometer o no, ciertos actos.” (10 tipos, 2015) Cuyas divisiones son:

Motivación por recompensas:

  • Económicas: La motivación más común tras cierta actividad que se remunera, pues permite la complacencia de ciertas necesidades, tanto las creadas por los medios (como los lujos) y las esenciales como la compra de alimentos, una vivienda, etc. Sin embargo, esta necesidad puede volcarse en una insatisfacción indisoluble que no permite evaluar las pretensiones de forma realista y que, aunada a otros elementos, puede ser la principal causa de la corrupción.
  • Sociales: Sobre el reconocimiento público y la obtención de recompensas otorgadas por la colectividad como trofeos, halagos y reconocimientos.

En el núcleo de estas conductas, cuando se tornan patológicas, permea la inseguridad en sus diversas expresiones: necesidad ingente de aprobación, perfeccionismo, insuficiencia de control, negación de los propios límites económicos, búsqueda constante del reconocimiento social, ausencia de empatía, perspectiva del éxito relacionada irremediablemente con el dinero, etc. pero no implica que todas las personas con necesidades exacerbadas sufran déficit de autoestima, pues es el exceso y el defecto los orígenes del problema, en otras palabras: la sobre estimación y el narcisismo son también elementos causantes de la corrupción (principalmente la de las altas esferas).

Desde la perspectiva axiológica se entiende a la corrupción como un detrimento de los valores éticos y una moral heterónoma que “impele a cumplir las leyes sólo por miedo al castigo y no por un respeto interiorizado a las mismas” (Sarrió, 2014), Entonces la corrupción se observa como un acto nacido en la baja auto apreciación, el deterioro en la capacidad de discernir entre el bien y el mal o la sobre estimación personal que afecta la toma de decisiones apegadas a la ley, pues prima la satisfacción de las necesidades individuales sobre el bien común y las normas ético-jurídicas. Una vez esto, se puede clasificar al sujeto corrupto en dos vertientes:

  • Corrupto antisocial: Es conocido por mantener un patrón general de desprecio y violación de las leyes y los derechos de los demás, es deshonesto, carece de empatía y tiende a mentir compulsivamente. Por lo regular este sujeto comete otros delitos.
  • Corrupto narcisista: “Tiene un grandioso sentido de auto importancia, carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás, frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él, presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.” (American Psychiatric Association, 2014)

El policía y la corrupción

Son muchos los intentos que se han hecho para disminuir el fenómeno de la corrupción que se filtra en las instituciones policiales, desde el recrudecimiento de penas, pasando por la vigilancia al estilo Orwelliano, hasta crear unidades de transito conformadas únicamente por personal femenino bajo la idea (sin fundamento alguno) de que las mujeres son menos corruptas que los hombres, pero en especial sobresale la de aumentar las prestaciones al personal policiaco: seguro médico, seguro educativo para sus hijos, seguro de vida y aumento de sueldo… el proverbial aumento de sueldo, idea que reafirmo severamente y auguro que provocará mejoras en el servicio y una muy leve mejoría en los índices de corrupción, pero NO es la panacea, pues más allá de las motivaciones antes descritas, los posibles rasgos patológicos, los trastornos de la personalidad o las condiciones axiológicas, se encuentran las causas inmediatas, aquellas con las que vive el policía y lo llevan a tomar decisiones que, en su caso, podrían terminar con su vida (y de su familia) o con su trabajo: Según datos de la Encuesta “¿En qué piensa la policía 2015?” realizada por En Causa Común (2015) 2 de cada 10 policías pagan de su sueldo sus uniformes y reparaciones de patrulla, sin embargo, en la experiencia del que esto escribe, la estadística es superior y más preocupante, llegando incluso a ser 6 de cada 10 en el caso de las reparaciones de patrulla, agregando a esto el consumo de gasolina, la compra de equipo y el pago al jefe inmediato (éste último no se presenta en todas las corporaciones). Situación que me recordaba una charla que sostuve hace tiempo con un compañero policía en la que, con sumo pesar, me decía: “yo no quisiera agarrar de más –refiriéndose a actos de corrupción- pero los gastos para trabajar son muchos, si quieres patrulla: paga, si quieres arma buena: paga, si quieres chaleco: paga, si quieres vacaciones: paga, lo único que busco es que no afecte tanto a mi quincena” y si estimamos que, en promedio, un policía municipal, por ejemplo, gana de 3,000 a 6,000 pesos mensuales, tiene una familia de 4 a 6 integrantes, y los precios de la canasta básica en México sufren aumentos mensuales que para nada son proporcionales al de su sueldo, podemos entrever las condiciones en las que se trabaja todos los días y de qué forma podría el aumento de sueldo colaborar en disminuir los actos de corrupción, sin embargo, la solución NO es pagarles más para que puedan soportar estos gastos, pues de forma estricta es ILEGAL que un policía pague por su uniforme, por usar patrulla, el consumo de gasolina, su arma, su chaleco y su derecho a laborar.

Por lo tanto, cabe decir que el aumento de sueldo no funcionará si no es aparejado con políticas serias de ingreso a las corporaciones policiales en TODOS LOS NIVELES, pues en el tenor de las explicaciones anteriores sobre la etiología de la corrupción, un oficial de policía podría ganar cien mil pesos al mes y seguir siendo corrupto. No será hasta que se modifiquen los protocolos de reclutamiento y permanencia a nivel nacional establecidos por el Centro de Control de Confianza, donde se deseche el uso del polígrafo, y se apliquen baterías psicológicas/psicométricas basadas en perfiles específicos para cada zona territorial, puesto y funciones, a fin de seleccionar a personas con verdadera vocación de servicio y con factores criminógenos al mínimo, evitando sobre todo conductas que pudiera sugerir o confirmar la ambición patológica o algún trastorno de la personalidad que pudiera impeler la comisión de delitos, empero, ninguna política tendrá efecto sin una transformación sociocultural que abarque a todas las esferas sociales, comenzando desde los altos mando…ahí el verdadero problema.

 

Cuanto más corrupta una sociedad, más numerosas las leyes.

Edward Paul Abbey

 

Fuentes citadas

  • American Psychiatric Association. (2014). Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales . Panamericana.
  • Sarrió, C. (2014). La corrupción desde una perspectiva psicológica. Terapia Gestalt Valencia, 16-18.
  • En Causa Común. (2015). Cuarto Foro Nacional Sumemos Causas . Obtenido de ¿Qué piensa la policía 2015?: http://causaencomun.org.mx/wp-content/uploads/2015/11/Encuesta-que-piensa-la-policia-2015-avance-preliminar.pdf
  • 10 tipos. (2015). Tipos de motivación. Obtenido de http://10tipos.com/tipos-de-motivacion/
  • ENCUESTA NACIONAL DE VICTIMIZACIÓN Y PERCEPCIÓN SOBRE SEGURIDAD PUBLICA. (2015). Obtenido de http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/boletines/2015/especiales/especiales2015_09_7.pdf
  • INSTITUTO MEXICANO PARA LA COMPETITIVIDAD. (2014). Índice de Percepción de la Corrupción 2014 vía Transparencia Internacional. Obtenido de http://imco.org.mx/competitividad/indice-de-percepcion-de-la-corrupcion-2014-via-transparencia-internacional/
Camilo Valencia

Licenciado en Criminología, analista en Seguridad Pública e Investigación Criminal, Agente investigador de la Procuraduría General del Estado de México, conferencista y asesor de instituciones de Seguridad Pública a nivel municipal.